La Arquitectura no entiende de edades

La Arquitectura no entiende de edades

La arquitectura, esa herramienta que dicta nuestro día a día. Los edificios son los testigos de nuestro tiempo, pero ¿los percibimos siempre igual? Todo influye: el tiempo, la imaginación, la mente, la escala…. diversos factores que hacen que unos experimentemos las ciudades de una manera, y otros, de otra.

Es interesante ver y analizar cómo la gente expresa sus impresiones. Porque al final del día, la arquitectura que perdura en el tiempo no se ve, pero sí se siente. Es por eso que en dsigñ decidimos hacer un ejercicio, en el que elegimos cinco perfiles de cinco generaciones distintas y les hicimos la misma pregunta: ¿qué es para ti y cómo ves tu arquitectura?

Conclusión: la mente es maravillosa, y la arquitectura no entiende de edades.

Dsigñ team.

Va por vosotros, soñadores de las ciudades.

 

ENTREVISTAS

Toda una vida por delante… Violeta 5, artista de la casa

–  ¡Conozco un campo que podría ser precioso! Uno con flores, mariposas y un cielo muy azul con nubes… Me lo estoy imaginado y es tan bonito…Y yo sé cómo hacerlo realidad: mirando a la aurora boreal y soñándolo. ¿Quieres que esto sea una aurora boreal-campo? No ha habido una como esta. ¡Tenemos que dibujarlo para acordarnos! También hay flores con puntitos de colores y mariposas.

–  ¿Tú irías allí?

–  Sí, mamá y papá van a llevarme algún día. Vamos a dibujar nieve y hierba, para que así la gente sepa que esto es el Polo Norte. La nieve cae como puntos pequeños. Y la gente siempre está dada la vuelta para poder mirar siempre al cielo. Se pegan sus propias cabezas con un pegamento especial, para que así el viento no les vuele.

– Este es el mundo de Violeta.

– Entonces como es mío, hago lo que yo quiera. Es una selva-Polo Norte-chuche-campo. Y tiene muchos monos, tigres, caballos, canguros, leones e hipopótamos, y un río. No hay sitio para casas, sólo animales. Hay un agujero en los árboles para animales y personas, que te lleva a un mundo diferente.

– ¿Con quién vivirías aquí?

– Con mis amigos y mi familia. En los mundos aburridos no hay juguetes, ni chuches, ni helados… Yo viviría aquí, porque habría helados, caramelos y la aurora. La mejor parte es que cuando lloras, siempre puedes acordarte de esto.

– ¿Crees que un arquitecto puede crear todo esto?

– Yo puedo hacerlo sola. No necesito a nadie más, sólo a la aurora boreal.

 

Una infancia después… Ramón 20, artista de la calle

– Me gusta mucho el barrio donde vivo. Está en medio de la ciudad, pero no tiene ese bullicio, es un sitio intermedio.

– Cuando vas por la ciudad, ¿en qué te sueles fijar?

– Me fijo mucho en la parte de arriba de los edificios. Me parece interesante porque brillan, a diferente de la parte de abajo que suele estar llena de cosas y basura. Además cuando miras a la parte baja de los edificios, es como si tuvieses la vista encajonada, como si llevaras una capucha. Si miras hacia arriba ves más.

– ¿Qué consideras arquitectura?

– Arquitectura significa muchas cosas… cosas que no son visibles para nosotros. Por ejemplo, mi madre (arquitecta) se pone enferma cuando hay un paisaje muy bonito y el sol se está poniendo, pero hay alguien que ha puesto ahí una caja de contadores eléctricos, por ejemplo, y lo tapa estropeando así el “momento especial”.

– ¿Crees que la arquitectura está cambiando?

– No sé realmente cómo cambiarán las ciudades… Cosas que sí seguirán serán los autobuses, de donde surgen mis mejores ideas. Creo que tarde o temprano, la gente tendrá que usar el transporte público y olvidarse de los coches. Estoy seguro de que habrá un súper transporte público como el de Gotham City de Batman. He leído acerca de un prototipo de tren donde la peña puede viajar encima de unas plataformas y debajo de ellas van los coches.

– ¿Qué le pedirías al arquitecto de tu ciudad?

– Creo que debería haber parques grandes con vegetación, bancos, fuentes y algún sitio cercano para comprar pipas y cerveza. Sí, setos grandes y bancos de los de toda la vida.

 

Algunos estudios  después… Almudena, Elia & Jorge 27, arquitectos emprendedores

– Me gusta mirar las fachadas de los edificios, reflejan su historia, la de la ciudad, e incluso muestran la transición entre las clases sociales. Las antiguas fachadas son hermosos museos de nuestra cultura.

– Yo, sin embargo, presto atención a la parte alta de los edificios. Me entusiasma ver cómo se añaden nuevas construcciones modernas sobre las existentes. ¿Qué es lo que consideramos como realmente arquitectura?

– Para mí todo es arquitectura, ¡decidme algo que no lo sea!

– ¿Las nuevas tecnologías por ejemplo?

– ¡No hay nada más arquitectónico que la arquitectura digital! Piensa incluso en la realidad virtual. Los arquitectos hacen que las cosas funcionen.

– Los arquitectos siempre han dictado la forma en que la sociedad vive y trabaja.

– No, los arquitectos proponen.

– Mejor diseñar, diseñamos cómo vive la gente. El arquitecto tiene responsabilidad sobre los sentimientos y emociones de las personas. Deberíamos volver a lo clásico. Quizás hacer que la arquitectura dialogue con la naturaleza y no transformarla para que encaje con la ciudad.

– A mí me gustaría que hubiese sorpresas todos los días en la ciudad… Crear mundos de sueños efímeros para niños.

– Creo que la arquitectura debería explorar nuevos horizontes. ¡Estamos densificando lo ya densificado! Me refiero a pensar más allá, como vivir en Marte, bajo el agua… Debemos buscar una manera de ayudar a la Tierra a respirar.

 

Madurez y una familia después… Jordi 55, fotógrafo y empresario

– Mi barrio sufre una falta de servicios públicos, pero se vive en un ambiente muy agradable. Es una zona donde he cambiado espacio por tiempo. El tiempo es un factor a considerar. Madrid es una gran ciudad, tiene todo lo que necesitas sin ser demasiado grande, aunque es algo difícil andar o ir en bici. Yo traería el mar, es lo que más echo de menos.

– ¿Cuáles serían los pros y contras de vivir en el centro?

– Mis contras serían el ruido, no hay paz. Mi principal interés mientras recorro la ciudad es desplazarme tan rápido como sea posible, encontrar aparcamiento fácilmente y llegar a mis citas a tiempo.

– ¿Cómo sería tu ciudad perfecta?

– Yo haría que fuese muy sencillo el transporte unipersonal (peatones, bici, Segway, motos…). La ciudad del futuro estará basada en estos vehículos de transporte unipersonal.

– ¿Cuál es el rol del arquitecto hoy en día?

– El arquitecto debe poner todas estas cosas importantes en la coctelera y hacerse cargo de que se lleven a cabo de forma organizada, funcional, bella y estable en el tiempo para los usuarios.

– ¿Cómo representarás todo esto con una de tus fotografías?

– Elegiré una fotografía que muestre espacios temporales extendidos. Todo con la idea de representar la arquitectura como un entorno estable donde el tiempo es relativo y donde las cosas ocurren y cambian muy deprisa, pero no la ciudad. La fotografía es mi crítica a la ciudad.

 

Toda una vida tras ella… Carmencita 92, filósofa de la vida

– ¿Cómo es un día normal para ti?

– Rutina básicamente, porque es todos los días igual: me despierto, veo personas yendo a trabajar y me voy directa a la calle. Sufro de las rodillas así que me da miedo coger el bus, por eso, ahora viajo en taxi cuando tengo que ir lejos, pero si no, siempre ando a todas partes. ¿Qué esperáis que haga una mujer de 92 años?

– ¿Cuál es tu sitio preferido?

– Mi lugar favorito es Rosales. Pasear por allí. Cuando era niña solía ir a Rosales muy a menudo, me lo conozco muy bien.

– ¿A qué prestas atención cuando vas de un lado a otro?

– Me fijo mucho en los portales de la Gran Vía, ¡qué casas tan bonitas! Miro a las fachadas; tienen unos balcones de forja preciosos, me encantan.

– ¿Cómo sería tu fachada perfecta?

– Debería tener más balcones que pequeñas ventanas. Estoy dibujando un balcón grande, y voy a incluir algo de decoración, y la puerta, pero como las antiguas, muy grande.

– Si pudieses pedirle algo al arquitecto de tu ciudad, ¿qué sería?

– Hay demasiada gente… No es que quiera echarles, sólo dispersarles. Por aquí no hay mucha gente, pero si andas por aquí hacia arriba, hay demasiada.

– Entonces, ¿qué es lo que nos has dibujado?

– Es mi Madrid, antes de la Guerra Civil. Madrid en 1935.

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